Prueba del Audi RS 7, elegancia radical
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Audi confía en el A7 para competir en el segmento de las grandes berlinas premium. Posicionado en su gama entre el A6 y el A8, ofrece un enfoque más deportivo que las otras dos berlinas de la firma alemana sin renunciar a una habitabilidad digna de un vehículo familiar y a la exclusividad típica de la marca. En lo más alto de su oferta, desde 146.060 euros, la compañía de Ingolstadt ofrece el RS 7, su variante más extrema.
Ya en su segunda generación, Audi ha apostado por radicalizar todavía más el RS 7, con elementos como una enorme parrilla, más grande incluso que en sus variantes estándar, entradas de aire sobredimensionadas y múltiples detalles, opcionales, como inserciones de carbono en las mismas entradas de aire, los laterales o el difusor trasero, un sistema de frenos carbocerámicos o el uso intensivo del Alcántara en el interior. La unidad probada, con todos los extras, superaba los 200.000 euros y el resultado es un vehículo imponente, más largo que las versiones menos deportivas, supera los cinco metros, y más ancha, 1,95 metros, que encuentra el equilibrio entre la sobriedad y la distinción y la deportividad extrema.
Bajo el capó trabaja un motor V8 biturbo que entrega 600 CV de potencia y 800 Nm de par máximo a las cuatro ruedas a través de una transmisión automática de ocho relaciones que se comporta de un modo impecable. Esta configuración, que presenta cifras muy llamativas, es capaz de ser tan dócil como un vehículo más pequeño. Puede ser sorprendentemente cómodo y suave, aunque el V8 siempre está listo para darlo todo incluso en el modo 'confort'. Es muy capaz para el uso diario, aunque un consumo que no baja 12 litros será su lastre.