Prueba del Hyundai Santa Fe PHEV, un SUV eficiente y premium
Resulta muy llamativo el salto de calidad que han realizado durante el último lustro Hyundai y Kia, desmarcándose ambas de la etiqueta de coche ‘low cost’ y apostando por diseños más atractivos, una carga tecnológica a la altura de cualquiera y propulsores eficientes pero efectivos. Todo aderezado con un dinamismo cuidado y con algunas variantes, las ’N’ en el caso de Hyundai, que han sorprendido a propios y extraños. Con la electrificación, además, intentarán romper jerarquías y buscar ser referentes.
El Santa Fe es solo un ejemplo más de este salto de calidad. El buque insignia de Hyundai presentó su cuarta generación en 2018, dejando patente las intenciones de mejora de la marca. En 2021 lejos de acomodarse o apostar por un simple lavado de cara, la firma surcoreana introdujo interesantes novedades estéticas como los grupos ópticos delanteros divididos entre los laterales de su enorme parrilla cromada y los bordes del capó. En general su presencia impone gracias a un acertado contraste entre sus líneas de carácter y la fluidez general. Las llantas de 20 pulgadas redondean el conjunto.
Es eficiente... si está cargado
Su motor, con la batería cargada, entrega 265 CV de potencia, de sobras para mover sus más de dos toneladas con mucha soltura. Es poderoso acelerando y contundente recuperando. Su transmisión funciona con suavidad pero se le podría pedir más rapidez en los cambios. Por su enorme tamaño y peso, es previsible el balanceo que el Santa Fe presenta en marcha, compensado por su confort, consecuencia de sus suspensiones, bastante blandas, y de la comodidad de sus asientos. En resumen, es un coche con el que se disfruta apostando por una conducción relajada.