Probamos el Skoda Octavia RS, elegante, deportivo y premium

La cuarta generación del Skoda Octavia RS se presenta como un coche para el día a día apto para disfrutar gracias a un motor poderoso y un chasis muy equilibrado.

Para Skoda, las siglas RS, significan mucho más que un mayor rendimiento. Aunque se asocian, y con razón, a la deportividad, sirviendo de homenaje a mitos de competición como el 180 RS, el 200 RS y el 130 RS, estas versiones permiten a la firma checa coquetear con el espectro premium del mercado. Con el nuevo milenio, el Octavia, uno de los coches más populares de la firma checa, recibió por primera vez la versión RS, iniciando un nuevo camino de éxito culminado con su presente generación, que llegó en 2021 y ejemplifica todo lo que quiere la marca con estas variantes.

Y es importante destacar lo del acercamiento al segmento premium porque el habitáculo del Octavia RS desprende calidad. La selección de materiales es muy cuidada, con cuero Alcántara y superficies blandas en la mayoría de superficies. También hay plástico duro, en forma sobre todo de negro piano y cromados, muy comunes entre los nuevos coches premium. El acabado está muy cuidado y añadidos como las costuras de contraste, el volante deportivo de cuero perforado o los asientos deportivos RS redondean el conjunto.

[gallery link="file" td_select_gallery_slide="slide" ids="136069,136070,136071"]

Las buenas sensaciones se traducen al arrancarlo. En términos de tecnología y conectividad está a la última, aunque la respuesta del sistema de infoentretenimiento podría mejorar. Este Octavia se suma a la moda del todo táctil, con algunos botones físicos para acceder a los principales sistemas. Es bastante intuitivo y fácil de usar, pero lleva un tiempo acostumbrarse y controlar aspectos como la climatización a través de la pantalla no es tan cómodo como debería. Es compatible con los teléfonos móviles más habituales.

En el exterior, el negro brillante de la parrilla, las llantas específicas, las pinzas de freno en color rojo y un pequeño alerón trasero le aportan cierta agresividad, sumando atractivo y deportividad a un modelo que, en las versiones estándar, apuesta más por la elegancia.

Divertido y equilibrado

La unidad probada montaba un motor TSI de 245 CV asociado a la transmisión automática DSG del Grupo Volkswagen, un propulsor poderoso que lo convierte en un coche para todo, desde una berlina apta para el día a día, gracias también a un maletero de 600 litros de capacidad, hasta un vehículo deportivo con el que divertirse en carreteras de curvas.

[gallery link="file" td_select_gallery_slide="slide" ids="136066,136065,136067,136068"]

El trabajo realizado con el chasis y el propulsor resultan en un coche cómodo, que filtra bien los baches, pero que al activar el modo Sport, que endurece las suspensiones, se vuelve más firme y estable, aunque no incómoda como en otros deportivos. Es capaz de encadenar curvas con cierta soltura, mostrándose ágil. La respuesta del acelerador es otro plus a la hora de salir rápido de los giros. El motor, por su parte, es muy elástico, con lo que presenta una aceleración contundente en cualquier situación y una recuperación sobresaliente. La transmisión DSG, como siempre, funciona con suavidad y precisión, con cambios rápidos y muy sutiles al subir pero algo más lentos al reducir.

Todo un vehículo premium para aquellos que disfrutan al volante pero no quieren sacrificar habitabilidad y practicidad. Su consumo oscila entre los 7,6 litros al conducir con calma y los más de 12 litros al exigirle potencia. Parte desde los 34.912 euros.

Preferencias de privacidad