Las marcas de superdeportivos podrán suavizar su descarbonización hasta 2035
Las marcas de superdeportivos y de nicho, por ejemplo Lamborghini, Bugatti, Aston Martin, Rolls-Royce o Bentley, entre otros, podrán afrontar su electrificación total de un modo más relajado. En una de las peticiones que hizo Italia para apoyar la fecha del fin de la combustión para 2035, desde la Unión Europea han confirmado que estas marcas podrán renegociar su proceso de descarbonización durante los últimos seis años antes de 2035, es decir, desde 2029.
La medida aprobada por el Parlamento Europeo contemplaba una reducción de emisiones del 55% respecto a los niveles de 1990 para 2030, alcanzando el 100% para 2035. Según las últimas informaciones, las firmas automovilísticas que matriculen menos de 10.000 coches y 22.000 furgonetas en Europa podrán negociar objetivos específicos de descarbonización que se adapten a sus negocios. Eso sí, en 2035 no podrán vender coches de combustión ni, de momento, híbridos ni híbridos enchufables.
Medida propuesta por Francia
Esta medida la propuso Francia para responder a las necesidades pedidas por Italia, país de procedencia de Lamborghini, Ferrari y Pagani. El ‘Cavallino Rampante’, sin embargo, tiene un problema, ya que pese a que esta variación de la normativa europea le vendría muy bien, sus volúmenes de ventas superan los 10.000 coches al año, 11.155 en 2021, y sus planes pasan por mantenerlos o mejorarlos. Con todo, desde Francia, Agnes Pannier-Runacher, ministra de energía, advirtió que “la excepción se mantendrá hasta el final de 2035”.La industria duda de la electrificación tras la prohibición de la combustión.
La noticia ha sido bien acogida por las marcas afectadas y por la ESCA, la Alianza Europea de Fabricantes de Vehículos de Bajo Volúmen de Ventas, que representa a McLaren, Aston Martin, Bugatti, Pagani, Koenigsegg, Ineos Automotive o Rimac -marca 100% eléctrica-. La ESCA se había pronunciado en múltiples ocasiones pidiendo normas especiales para estos fabricantes alegando que el ciclo de vida de sus modelos es más largo, que su impacto en las emisiones del sector es ínfimo y que estas marcas no tienen el músculo financiero para afrontar las inversiones que precisa la electrificación.