La OCU denuncia: los híbridos enchufables no deberían llevar etiqueta Cero
La ogranización exige una revisión del sistema de concesión de etiquetas ambientales.
Según un estudio de la Ogranización de Consumidores y Usuarios (OCU), buena parte de los híbridos enchufables y Mild Hybrid de última generación exceden las emisiones. Pese a la tecnología eléctrica y sus baterías, estos vehículos llegan a contaminar como cualquier otro turismo de combustible tradicional, por lo que no deberían llevar la etiqueta Cero o Eco en sus parabrisas. Las pruebas se han realizado sobre 147 automóviles comercializados en los últimos años y confirma las exigencias de otros colectivos, así como la decisión de países como Alemania de cesar las ayudas a la compra de modelos PHEV.

Sin embargo, y sin los radares de emisiones en marcha, es imposible saber si un PHEV circula en modo eléctrico, híbrido o solo en combustión, instante en el que llegan a emitir por encima de alternativas convencionales de diésel o gasolina. Por ese motivo, y yendo un paso más allá, la OCU exige que no se les conceda el distintivo Cero y tampoco el ECO “al 38% de unidades que generan excesivas emisiones”. Tal como revela su estudio: “apenas el 9% de los modelos con motor de combustión, de distintivo C, resultan tan contaminantes”.
¿Qué PHEV quieren fuera de la etiqueta Cero?
La trampa de homologación WLTP para los híbridos enchufables es un secreto a boces, que pronto alcanzará a la DGT (Dirección General de Tráfico) y su sistema de concesión de etiquetas medioambientales. Desde la OCU atacan a una tipología de modelo muy concreta: los híbridos enchufables y Mild Hybrid de gran tamaño. Hablan, especialmente, de los PHEV “ pesados y con motores muy potentes que consumen mucho y, por lo tanto, también contaminan mucho cuando funcionan con gasolina”.

¿Qué exige la OCU?
En este caso, ha sido la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) pero no es la única. Su petición es sencilla: revisar el sistema actual de concesión de etiquetas. Tal como plantean desde la OCU: “es un sistema injusto, pues está basado en las tecnologías del motor y no en las emisiones reales de los vehículos”. No quieren pasar por alto los beneficios de dichas medidas, que han ayudado a concienciar a la población pero sin la transparencia y los datos necesarios para seguir adelante.
