Un Alpine eléctrico y descapotable ¿Quién da más?
Alpine combina pasado y futuro con un prototipo del mítico Alpine eléctrico
Luca de Meo, tras su llegada al Grupo Renault dijo: “Quiero electrificar Alpine para que se inscriba en la eternidad”. Y menos de un año después se ha cumplido su deseo con el A110 E-ternité, un prototipo del deportivo francés propulsado exclusivamente con energía eléctrica.
Este proyecto, logrado en un tiempo récord, ha sido posible gracias a los más de 10 años de experiencia del Grupo Renault en la propulsión libre de emisiones. Un saber hacer que no sólo ha permitido llevar a termino este complicado reto, sino además hacerlo con un nivel de prestaciones extraordinario, según promete la marca. Y es que A110 E-ternité debía igualar al menos al modelo térmico en potencia, equilibrio y agilidad.

También fue compleja la tarea de elevar las ya de por sí altas prestaciones del modelo original. Para optimizar tanto la aceleración de 0 a 100 km/h como la velocidad máxima, se ha añadido una novedosa caja de velocidades al motor «estándar» del Grupo. Se trata de una caja de doble embrague (DCT) con pilotaje electrónico -como en el A110 térmico- pero con unos embragues dimensionados para transmitir un elevado par motor. La solución de doble embrague permite pérdidas de par a la vez que se mantiene compacta y ligera.

Descapotable y vanguardista
Por si el reto de crear un Alpine eléctrico no fuese suficiente, los ingenieros rizaron el rizo creando para el A110 E-ternité una carrocería semidescapotable. Lo consiguieron uniendo dos estructuras de techo fabricadas con carbono reciclado, por lo que la rigidez del vehículo no se vio comprometida.

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