Audi R8 Coupé V10 RWD: con modo de conducción para derrapar

La firma de los cuatro aros lanza una reedición del Audi R8 Coupé V10 GT como homenaje al modelo lanzado en su primera generación y con motivo de la despedida de su icónico V10

La noticia saltó a los medios hace un par de meses: Audi no volverá a utilizar su motor V10 en el superdeportivo R8. Las normativas europeas no distinguen entre la pasión y la razón, de modo que la electrificación también hará acto de presencia en el segmento de los vehículos más prestacionales. Por el camino, tocará despedirse de motorizaciones que han dado mucho que hablar, pero que no están bien vistos en la nueva era de la sostenibilidad y la preocupación por el medio ambiente. No hay vuelta atrás, las emisiones son el gran desafío de la industria y toca decir adiós del mejor modo posible. La firma de los cuatro aros lo hace con el lanzamiento del Audi R8 Coupé V10 GT RWD, una auténtica oda a la conducción por sensaciones, elegancia y fuerza bruta.

$!Audi R8 Coupé V10 GT
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Esta versión rinde homenaje a la primera generación del Audi R8, con el que comparte guiños estéticos y su apuesta mecánica. Tan solo 333 unidades saldrán de la línea de producción y España ya tiene la suya vendida por unos 272.000 euros. ¿Demasiado caro? La exclusividad no tiene precio. Menos aún si se trata de la despedida de este bloque 5.2 FSI, que tantos buenos momentos ha regalado a los amantes de un superdeportivo con traje de ejecutivo y alma de gamberro. Un espíritu que tiene como carta de presentación una carrocería trabajada a nivel aerodinámico y mucho carbono.

Homenaje al primer R8 GT

Las diferencias estéticas respecto al Audi R8 Coupé convencional saltan a la vista. El Aerokit fabricado en carbono de alto brillo le aporta mucho carácter pero tiene un porqué más allá del diseño: la aerodinámica. Como detalle curioso, y único, este R8 V10 GT luce el colector de admisión en tono negro.

Una función trabajada en el túnel de viento con el fin de mejorar la estabilidad en carretera y ofrecer un paso por curva todavía más eficaz. A la carrocería Gris Suzuka mate le sientan fenomenal los apéndices del splitter delantero, las cubiertas de los faldones laterales y los elementos del paragolpes traseros en el tono del preciado carbono. Una zaga, por cierto, que luce un difusor específico de mayor tamaño y el toque definitivo: un alerón con anclajes cuello de cisne que mejora el flujo de aire y el efecto suelo de este R8 V10 GT.

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Esta versión también estará disponible en tono Rojo Tango Metalizado y Gris Daytona, colores que también estaban presentes en la primera generación. El homenaje continúa en el habitáculo de este superdeportivo, que jamás dejará de sorprenderme por su enfoque deportivo con la dotación tecnológica centrada en el conductor. Por no tener, no tiene ni pantalla central. Además, en este R8 V10 GT nos encontramos guiños clásicos como los cinturones rojos, asientos bucket con la inscripción bordada y una placa con el número de la unidad frente al selector de la caja de cambios, matizada en carbono.

La obsesión por la ligereza, clave a la hora de mejorar las prestaciones y sensaciones dinámicas, han hecho de este R8 V10 GT una bestia de circuito. En este caso, la decisión de los ingenieros ha conseguido reducir unos 20 kilogramos en comparación al R8 Coupé V10 Performance, con un peso final de 1.570 kilogramos. Para ello, cuentan con llantas forjadas de 20 pulgadas y 10 radio, inspiradas y desarrolladas bajo las premisas de la competición.

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A través de esos radios podemos ver otro detalle clave, un sistema de frenos carbocerámicos de serie que son esenciales en circuito. En otro modelo, como puede ser el Audi RSQ3 los veo innecesarios, pero en el R8 V10 GT hicieron de nuestras tandas un auténtico disfrute sin un solo testigo de fatiga o falta de eficacia. Los neumáticos Michelin Sport Cup 2 también tuvieron mucho que ver.

Derrapando con un R8 V10

La belleza del Audi R8 no admite demasiadas discusiones, como tampoco la efectividad de su conducción deportiva de aires elegantes y cierto punto burgués. El comportamiento de su bloque V10 no destaca por ser indomable, algo que permite disfrutar de él sin demasiados conocimientos o complicaciones al volante. Incluso alguien sin conocimientos sobre la conducción de un trasera, podrá realizar sus primeros tiempos en un circuito como Monteblanco, con algún que otro juego del tren posterior y su consiguiente sonrisa nerviosa.

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Gran parte de esa sofisticación la aporta el motor V10 de 5,3 litros que, en este caso, alcanza una potencia de 620 CV con 565 Nm de par máximo disponible desde las 6.400 rpm hasta las 7.000 rpm. Su aceleración de 0 a 100 km/h es de 3,4 segundos y alcanza los 320 kilómetros por hora en esta edición GT. Para mejorar los datos han trabajado especialmente en el área de la transmisión, con una relación diferenciada que le concede mayor empuje en la zona baja. Eso sí, sigue comportándose como un auténtico atmosférico de los que echar de menos, con su mejor cara en la zona media-alta del cuentavueltas.

Todos estos datos no servirían para nada sin el arsenal electrónico que incorpora esta última generación del R8 Coupé, que estrena un modo específico para derrapar. Si bien soy de las que disfruta más de una buena ruta, acompañada de otros coches y completando un tramo de curvas de montaña, siempre es un buen desahogo, quemar rueda al gusto y aprender con la mejor de las herramientas. Eso sí, este V10 GT se nos hizo bola a más de uno pese a su sistema Torque Rear.

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Es la primera vez que este superdeportivo incluye este sistema de conducción, con hasta 7 niveles de deslizamiento gestionado por el sistema de tracción (ASR). El primer nivel es el más intrusivo, mientras que el séptimo permite un sobreviraje típico de trasera clásico. Eso sí, su configuración de motor central no lo hacen nada fácil y controlar más de 600 CV con el pie del acelerador se convierten en todo un reto, que además podéis ver en nuestros perfiles de Instagram y TikTok.

Tras ver a más de uno dándose giros sin control, una servidora entre ellos, tocó el turno del circuito. Hace apenas unos meses pude probar una unidad del Audi R8 Coupé V10 Performance, del que quedé prendada por su facilidad de conducción y la increíble sensación de control que te ofrece durante la conducción abierta. En este caso, y en pleno trazado de Monteblanco (Huelva) los márgenes son más amplios y también las ansias de buscarle las cosquillas. Ya os adelanto que las encuentras.

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Pese a su ADN comedido, este R8 V10 GT puede sacarte los colores en cualquier momento. Es de esos superdeportivos con un trasfondo guerrero, así que no puedes simplemente relajarte. Además, la primera impresión al volante es que su enfoque está más dirigido a los circuitos. Audi ha apostado por un tren de rodaje deportivo con barra estabilizadora (delante) de polímero reforzado con carbono (CFRP), lo que en palabras cristianas se traduce en una respuesta más rápida, radical y ágil al volante. El tarado de la suspensión se siente más duro, pero especialmente más aplomado, como si el coche estuviera pegado al suelo y formaras parte de una extensión del asfalto.

Y eso que no llegamos a juguetear con otra de las claves de este Audi R8 V10 GT, la suspensión opcional que permite regular los niveles de suspensión y rebote de la amortiguación. Un accesorio que permitirá a los conductores poder hacer su propia puesta a punto, un trabajo para el que serán formados por especialistas de Audi que les entregarán las herramientas necesarias para el ajuste.

$!Tuvimos la oportunidad de probar el Audi R8 LMS en el trazado de Monteblanco
$!Tuvimos la oportunidad de probar el Audi R8 LMS en el trazado de Monteblanco

En definitiva, no se me ocurre una mejor manera para despedir al que será un icóno de la firma de los cuatro aros. Incomprendido en muchos casos, este Audi R8 Coupé V10 GT, pone los puntos sobre las íes sobre lo que son capaces de hacer, también en el ámbito de la pura diversión al volante. Como aficionada al motor, no imagino una adolescencia sin la emoción de estos lanzamientos, sin los nervios la primera vez que vi un superdeportivo o el bello erizado al escuchar los unos petardeos que me dejaron, y me dejarán siempre, con el corazón acelerado.