Prueba del Audi A3 Sportback, revolución tecnológica
Probamos el nuevo A3 Sportback S line, la apuesta de la marca alemana para competir en el segmento más duro del mercado, el de los compactos premium
[gallery link=file td_select_gallery_slide=slide ids=75717,75719,75723,75721,75725]
El segmento de los compactos es uno de los más competidos del mercado. De hecho, es el único capaz de rivalizar con los SUV en ventas totales. En el nivel premium, la batalla la libran el tridente alemán con el BMW Serie 1, el Mercedes-Benz Clase A y el renovado Audi A3 Sportback.
La firma de los cuatro aros presentó la cuarta generación de su compacto virtualmente por la cancelación del Salón de Ginebra. La muestra suiza debía ser el escenario del debut de un vehículo que ha evolucionado tanto estética como tecnológicamente. Apellidado ‘Sportback’, el A3 adopta ahora un enfoque más práctico pero es continuista en su diseño. Mantiene la deportividad tradicional del coche, con detalles como su alerón o sus salidas de escape trapezoidales, pero es también más largo, prometiendo más habitabilidad. Conservando detalles identificativos de la marca, como su parrilla ‘singleframe’, el nuevo A3 es más afilado y agresivo y gana atractivo.

En general la sensación en el habitáculo es de calidad, aunque hay algunos plásticos duros demasiado a la vista. La accesibilidad es buena, la posición de conducción correcta y el espacio en la banqueta trasera amplio para acomodar a dos adultos. Su maletero de 380 litros, es suficiente para compras y escapadas.
Un digno contendiente
La unidad probada, el 35 TFSI S line, monta un motor de gasolina de 150 CV de potencia asociado a una caja de cambios manual de seis relaciones. Junto al selector de modos Audi drive select, el A3 Sportback ofrece todo lo que un conductor necesita. Es cómodo y silencioso, con una aceleración correcta y recuperación decente. La palanca ofrece recorridos cortos y precisos. Conducirlo es una experiencia muy grata, todo lo que se le puede pedir a un Audi.
