Audi R8 Spyder: deportivo, extremo, atmosférico y descapotable
Probamos el Audi más extremo, un coche diseñado con el único propósito de correr, de ser rápido tanto en línea recta como en curva. Todo, a cielo abierto
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Hablar del Audi R8 Spyder es hacerlo de la máxima expresión de la deportividad den la firma alemana. Un coche cuya única razón de ser es la velocidad. Pese a disponer de equipamiento avanzado en términos de conectividad y confort, no es un vehículo indicado para cubrir largas distancias. Se siente cómodo en circuito, responde bien en autopista y cumple en ciudad, donde provocará incontables giros de cuello, ya sean atraídos por su diseño, radical, o por su sonido, ensordecedor.
Estéticamente el Audi R8 es un coche de ensueño. Es seguramente uno de los vehículos más soñados por los amantes de la gasolina y no es de extrañar, porque cumple todas las expectativas dinámicas y estéticas. Un frontal algo corto y muy agresivo gracias a sus enormes parrillas, que esconde un espacio pequeño espacio de carga, imposible calificarlo de maletero, da paso a un pequeño habitáculo, con el espacio justo para conducir. Prescinde de grandes pantallas centrales. De hecho, no tiene, dejando el sistema de infoentretenimiento para el cuadro de instrumentos digital. Es intuitivo pero gestionarlo implica apartar la vista de la carretera demasiados metros. La zaga es larga, igualmente agresiva, casi más que el frontal, y da cobijo al motor, un V10 atmosférico de 5.2 litros y 570 CV.

Emociones fuertes
Es al seleccionar el modo ‘ dynamic’ y seleccionar la configuración manual de su transmisión de siete relaciones cuando el R8 Spyder muestra su verdadera personalidad. Es, simplemente, espectacular. Acelera con violencia, ganando fuerza conforme aumentan las revoluciones, y recupera con contundencia. Como buen atmosférico, siempre rendirá mejor con la aguja cerca del corte de inyección.
