BMW XM: el primer M electrificado
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El 50 aniversario de BMW M GmbH nos está dejando perlas que marcan un antes y un después para la firma bávara. ¿Lo último? La presentación del primer modelo de altas prestaciones, digno del apellido M, con un sistema de propulsión electrificado. Se trata del BMW MX, un SUV de escándalo que montará un bloque V8 y un motor eléctrico para impulsarlo a la siguiente liga de los deportivos con 653 CV de potencia combinada.

La batería como aliada
Por el formato del WLTP, hablamos de un SUV de altas prestaciones capaz de firmar un consumo de combustible combinado de 1,5 - 1,6 l/100 y emisiones de CO2 combinadas de 33 - 36 g/km. Si apartamos la polémica a un lado, nos encontramos con una auténtica máquina digna de portar las siglas M pese a la introducción de un sistema híbrido enchufable con un batería de 25,6 kWh.

Europa no está incluido en ese paquete de afortunados, que podrán comprobar la eficacia de un sistema de propulsión M Hybrid. Se trata de una combinación del bloque V8 de 4.4 litros que rinde 489 CV, junto a un sistema de propulsión eléctrico de 197 CV (145 kW), que genera un total de 653 CV (480 kW). La mecánica de combustión es de nueva factura, con un colector de escape cruzado y un proceso específico de separación del aceite.
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Este motor eléctrico está integrado en la caja de cambios M Steptronic de 8 velocidades, ubicación que concede una fuerza instantánea de 800 Nm (650 Nm del térmico y 280 Nm del eléctrico). Como curiosidad, una etapa de pre-engranaje se encarga de aumentar el par disponible a 450 Nm justo cuando la transmisión entra en acción. Nos podemos hacer una idea del empuje y la capacidad de tracción de su sistema xDrive, que prioriza el eje trasero en el que incorpora un diferencial M Sport.
Tecnología de altos vuelos
El motor de combustión y el eléctrico funcionan al unísono para generar una experiencia deportiva al nivel que se espera de un M. De ahí que hablemos de una aceleración de 0 a 100 km/h en solo 4,3 segundos, significativo para un SAV como el BMW XM que, según nos cuenta la marca, todavía mantiene el sonido reconocible de un V8 gracias a las válvulas regulables. No faltarán tampoco los sonidos electrónicos creados por Hans Zimmer.

Un homenaje al M1
Tal como nos explican desde BMW M, el XM es una declaración de elegancia y exclusividad en movimiento. Sus líneas marcadas y voluminosas ofrecen un perfil alargado con guiños característicos entre los M. Incluso han querido recoger algunos elementos decorativos presentes en su primera obra, el M1, como la moldura lateral en color dorado o los logotipos de BMW grabados en la luneta trasera.En el frontal vemos dos grupos ópticos divididos y una parrilla de riñones enmarcados en dorado e iluminados. Las tomas de aire nos dejan entrever el carácter deportivo de este BMW XM, así como las llantas de aleación ligera M de 21 pulgadas de serie y que pueden alcanzar las 23 en un diseño específico.
En el interior asistimos a la aplicación del nuevo BMW Live Cockpit Professional, con elementos únicos de M. El sistema operativo ID8 se gestiona a través de las pantallas que conforman el Curved Display de 12,3 pulgadas para la instrumentación y 14,9 pulgadas para la pantalla central. Al controlador iDrive y los botones multifuncionales del volante se suman en el equipamiento de serie el BMW Head-Up Display y el control gestual de BMW. Lógicamente, la compatibilidad está asegurada junto a la tecnología móvil 5G.