Prueba del Hyundai Bayon, un SUV pequeño con grandes cualidades
El SUV compacto del segmento B de Hyundai destaca por su habitabilidad, su maletero y la buena respuesta de su motor microhíbrido.
El Hyundai Bayon es una de las últimas incorporaciones a la gama de la marca surcoreana. Este todocamino llega para situarse en el mismo escalón que el i20 en cuanto a tamaño adaptándose a la demanda, que no para de crecer, que tienen los SUV en el mercado. Es rival directo, entonces, de coches como el Seat Arona, el Volkswagen T-Cross o el Renault Captur. Es un segmento complicado pero Hyundai confía en que este Bayon, basando sus puntos fuertes en la comodidad y la practicidad, podrá competir de igual a igual con los coches antes citados.
Lo cierto es que, en cuanto a diseño, es una propuesta muy singular. Pese a que Hyundai asegura que se basa en el lenguaje de diseño “Sensous Sportiness” de la marca, la misma que ha inspirado el nuevo Tucson, es un vehículo que no se parece demasiado a ningún otro vehículo de su gama, sobre todo en el exterior. Detalles como las luces diurnas separadas de los grupos ópticos principales o la forma afilada de la zaga, con luces en forma de flecha unidas por una franja roja, aportan carácter y personalidad. De hecho, hasta la trasera su diseño es fluido, con alguna que otra línea marcada que aporta contraste. Es un diseño que amas u odias.

Un coche efectivo
La unidad probada correspondía a la motorización microhíbrida de 100 CV y cambio manual, propulsor que responde con soltura a las demandas de una conducción diaria. Presenta una aceleración lineal pero animada y recupera bastante bien. Es algo complicado hacerse con el tacto del embrague, con un recorrido larguísimo, pero en contrapartida la palanca de cambios ofrece recorridos bastante cortos y directos.
