Prueba del Kia Picanto X-Line, menos es más
Probamos el utilitario de Kia, un coche que destaca por ofrecer un buen dinamismo, un motor muy capaz y un equipamiento tecnológico destacable pese a su corto precio.
El segmento de los coches utilitarios es muy particular. Siempre suele haber nombres como el Kia Picanto o el Toyota Aygo entre los coches más vendidos, pero es poco rentable si no se vende un gran volumen de unidades. Es por eso que algunas firmas, como Peugeot o Citroën, cancelarán sus productos en este segmento. No obstante, hay un buen puñado de marcas, como la citada Kia, que sí creen en el potencial de estos vehículos y siguen apostando por los utilitarios.
Algunas de las compañías que dejarán de producir utilitarios lo harán porque introducir la electrificación en este segmento es complicado por el problema de la rentabilidad. El Kia Picanto, de hecho, es el único coche de la marca sin opciones de electrificación, pero eso no es un problema por su tamaño y sus contenidas emisiones. Tampoco es eso un síntoma de dejadez, ya que el pequeño Kia, con su propuesta tecnológica y de equipamiento, es una de las propuestas más interesantes del segmento.
La unidad probada correspondía al acabado X-Line del Picanto, con la que se busca un toque más campero y también más elegante que con el resto. Unas llantas de 16 pulgadas, detalles cromados en el paragolpes y protecciones en color negro alrededor de la silueta de este coche de 3,67 metros se encargan de hacerle parecer más aventurero. El acabado le sienta bien, pero acierta más por lo elegante que por lo campero.

Buen dinamismo
Con apenas 1.034 kilos de peso, sus 100 CV van más que sobrados. Es contundente en la aceleración, sobre todo en el 0 a 50 km/h, y se nota su ligereza al recuperar sin problemas velocidades de crucero, y eso que su hábitat natural es el urbano. Su caja de cambios manual presenta recorridos cortos y bastante precisos. Sorprende su empuje desde bajas revoluciones, algo que advierte Kia al anunciar su máximo par en las 1.500 vueltas.
