Prueba del Ssangyong Tivoli GLP, la alternativa perfecta
Probamos la versión híbrida de gas del nuevo Tivoli, que llega con un interior más tecnológico y con un dinamismo depurado
[gallery link=file td_select_gallery_slide=slide ids=85915,85914,85922,85917,85919,85918,85921,85920,85923,85913,85916]
Hay un tipo de vehículos entre los denominados alternativos que, por sus características, podrían haber sido perfectos para la transición entre la combustión y la electrificación, los híbridos de gas. Los hay de dos tipos, de gas natural comprimido y de gas licuado de petróleo (GLP). Los coches de gas pueden circular tanto con gas, con bajas emisiones, o con gasolina y portan la etiqueta 'ecco'. Repostarlos es tan sencillo como llenar el depósito de gasolina y es más económico. Además, el sobrecoste es bajo y se amortiza pronto.
El Tivoli GLP es la propuesta de Ssangyong para la hibridación de gas. Con un motor tricilíndrico de 1.6 litros y 128 CV bajo el capó, el SUV coreano dispone de un depósito de 54 litros para la gasolina y de otro de 30 kilos para el gas. La unión de ambos le permite recorrer más de 1.000 kilómetros entre gasolineras. En España hay más de 600 puntos de repostaje de GLP repartidos por todo el país, por lo que es fácil encontrar lugares donde recargarlo y circular solo con gas, reduciendo así sus emisiones y ahorrando dinero.

En su interior, sin embargo, los cambios son importantes. El diseño es el mismo, pero se ha cambiado por completo la consola central, ahora con una pantalla de ocho pulgadas y una nueva disposición de los controles, y se ha optado por introducir un cuadro de instrumentos digital personalizable. Es mucho más práctico, intuitivo y atractivo en esta nueva versión, aunque sigue faltando el navegador. Es compatible con aplicaciones como Apple CarPlay y Android Auto. La sensación general es de calidad, aunque no faltan los plásticos duros en el habitáculo.
Mejoras dinámicas
En marcha las mejoras también son evidentes. Mantiene la falta de contundencia al circular con gas, aunque responde sin problemas dentro de los márgenes legales, así como su tímida recuperación, pero la experiencia de conducción mejora con creces. Es más estable, aunque no por ello pierde comodidad, ganando en dinamismo y en sensación de seguridad al perder el balanceo que caracterizaba a su predecesor. Su palanca de cambios sigue pecando de recorridos algo bruscos.
