Prueba del Tesla Model Y Performance, mejor en todos los sentidos
La versión Performance supone una mejora significativa en cuanto a las prestaciones y el dinamismo del Model Y con una mínima penalización en la autonomía.
No hace mucho publicamos en Neomotor la prueba del Tesla Model Y, el SUV ‘asequible’ de la marca de coches eléctricos, un vehículo con una carga tecnológica sin igual en el mercado, pero con camino por recorrer en cuanto a materiales y dinamismo. Ahora, probamos la versión Performance -en una de las primeras unidades llegadas desde la fábrica de Berlín- llamada a resolver parte de esos problemas y a situar al modelo en el mismo escalón que algunos de sus rivales más duros, como el Kia EV6 o el Ford Mustang Mach-e.
En ese sentido, el trabajo realizado por Tesla es muy bueno, ya que mantiene sus puntos fuertes y solventa gran parte de los problemas que presenta el estándar. De hecho, hasta mejora la calidad con algunos materiales más agradables al tacto, aunque sigue siendo su asignatura pendiente, con los plásticos dominando el entorno en un coche que cuesta 70.000 euros.

Propuesta sólida
Estéticamente, en el exterior hay pocos cambios, más allá de un pequeño alerón trasero y de unas llantas específicas de 21 pulgadas. Los cambios importantes están en sus prestaciones y su chasis, con unos frenos más poderosos, que le permiten mejorar significativamente en el apartado dinámico. Su potencia sube hasta los 480 CV y su par hasta los 639 Nm, que entrega desde cero para una aceleración descomunal a la altura de la de los superdeportivos más prestigiosos y caros. Siempre tiene fuerza y recupera velocidades de crucero de maravilla. Es una sensación impactante pero muy satisfactoria.

Lo mejor: aceleración, tecnología y espacio interior.
Lo peor: todo se controla por la pantalla, frenos y materiales.
