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Ojo con la crisis de los microchips: no habrá hasta 2024

Arno Antlitz, director financiero del Grupo Volkswagen, anticipa una mejora de la situación en 2023, aunque no espera que la provisión del componente se estabilice hasta 2024.

La escasez de chips semiconductores, que ha llevado a la industria automovilística a una caída de la producción y a múltiples reajustes de sus planes productivos desde finales de 2020, durará, según las nuevas estimaciones del Grupo Volkswagen, como mínimo hasta 2024. El consorcio alemán, en palabras de Arno Antlitz, su director financiero, considera que viendo el contexto actual, con una escasez estructural de este componente, hasta ese año no se estabilizará su provisión.

En una entrevista en el medio alemán Boersen-ZeitungAntlitz advierte que “vemos todavía una escasez estructural en 2022. La situación debería mejorar en 2023, pero el problema no se solucionará del todo el año que viene”. Según el directivo, hasta 2024 los productores del componente no tendrán la capacidad de producción necesaria para satisfacer una demanda que no deja de crecer, incluso teniendo en cuenta que muchos proveedores están aumentando su capacidad productiva. Cabe recordar que la industria de la automoción no es la única que pide estos chips, ya que todo lo relacionado con la electrónica, desde ordenadores hasta televisiones inteligentes, robots de limpieza automáticos o videoconsolas, también los necesita.

Las palabras de Antlitz contrastan con las previsiones de otras marcas como BMW, que anticipó el mes pasado que esperaban que la situación mejorase este mismo año. Sin embargo, Oliver Zipse, su consejero delegado, apuntó la semana pasada en otro rotativo alemán, el Neue Zuercher Zeitung, que el Grupo BMW prevé tener que lidiar con la escasez del componente durante todo el año que viene.

Reajustar la producción

El  Grupo Volkswagen ha tenido que reajustar su producción varias veces desde que el componente empezó a escasear, una situación que se ha visto agravada por la guerra de  Ucrania, país en el que producen componentes como los arneses de cables. El pasado mes de marzo, sin ir más lejos, tuvo que detener la producción en sus plantas de  Zwickau y  Dresde en Alemania y la de  Bratislava en Eslovaquia durante varios días por ambos motivos. La factoría de  Martorell de Seat, la de  Mladá Boleslav de Skoda y la de  Wolfsburgo de Volkswagen también se han visto perjudicadas desde  2020 por la falta de chips.

En la planta de Zwickau se ensamblan coches como los eléctricos ID. 3, ID. 4 e ID.5 de Volkswagen, el Cupra Born y el Audi Q4 e-tron, todos basados en la plataforma MEB del Grupo Volkswagen para vehículos 100% eléctricos. En Dresde también se produce el ID. 3, mientras que en Bratislava se montan el Volkswagen Touareg, el Porsche Cayenne, los Audi Q7 y Q8 y los pequeños Volkswagen Up!, Seat Mii y Skoda Citigo.