Probamos la nueva Brixton Crossfire 500 2020

La marca europea desembarca en el segmento de las ‘Naked’ de cilindrada media con un modelo que convence por sus componentes y buen dinamismo

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El segmento formado por las motos accesibles con carnet A2, es decir, con una potencia máxima de 47 cv, no para de crecer. El goteo de novedades no para. Y la Crossfire 500 es la brillante entrega de Brixton, marca perteneciente al grupo austriaco KSR. El nuevo buque insignia llega cargado de buenos argumentos, como su estética o la calidad de sus componentes, que tienen su continuidad con un buen comportamiento dinámico.

El depósito de gasolina, con los laterales del mismo en forma de 'X', emerge como el elemento estético que le aporta una imagen distinta, una silueta estilizada con una trasera minimalista y un faro redondo de corte clásico. De la misma manera, el cuadro de instrumentos digital ofrece toda la información necesaria además de una buena visualización en cualquier condición de iluminación.

Será en los componentes donde esta Brixton muestre parte de su valía. Neumáticos Pirelli Angel, amortiguación ajustable de la firma Kayaba, frenos de la marca española Jjuan, ABS Bosch y luces LED forman parte un elenco del equipamiento base. Aunque la piedra angular de la Crossfire 500 es el motor, un bicilíndrico de 486cc y 47 cv inspirado en el propulsor de la Kawasaki ER-5 y que tan buen resultado ha dado. La marca homologa un consumo de 4 litros cada 100 kilómetros y es capaz de lanzar a la Crossfire 500 más allá de los 170 km/h.

A su grupa, un usuario de talla media hará pie con facilidad a la vez que podrá adoptar una posición de conducción cómoda asido a un manillar ancho y elevado que transmite una gran sensación de control. Todos los mandos están a mano y se puede regular la distancia de las levas del freno y del embrague. La visibilidad de los retrovisores es buena.

La Crossfire 500 destila una imagen neoclásica con detalles como el depósito de combustible en forma de 'X' y el faro redondo
La Crossfire 500 destila una imagen neoclásica con detalles como el depósito de combustible en forma de 'X' y el faro redondo | Foto: Brixton
Una vez en marcha destaca por su facilidad de conducción. Todo suma, desde los bajos y medios del motor hasta un peso de 180 kilos. Por ciudad se mueve con soltura. El cambio de marchas trabaja con suavidad mientras que el propulsor responde con decisión a las insinuaciones del acelerador. Tampoco habrá problemas para dejar atrás algún atasco que otro pues se trata de una moto bien maniobrable.

El carretera resulta divertida y fácil desde el primer momento gracias a los bajos y medios. Si uno se fija solo en el sonido del motor puede que le venga a la mente la imagen de la Kawasaki ER-5. Delante opta por montar un solo disco de freno pero de gran diámetros, solución que le permite ofrecer una frenada potente pero dosificable a la vez. Y cuenta con ABS firmado por Bosch. En vías rápidas circula a 120 km/h con el tacómetro rondando las 6.000 rpm cuando la potencia máxima la ofrece a 8.500 rpm. ¿Qué quiere decir? Que el desarrollo de la moto es corto potenciando la respuesta a bajo y medio régimen más que la velocidad máxima y de paso facilitando su conducción.

Con todo, la Brixton Crossfire 500 llega para hacerse un hueco en un concurrido segmento. Argumentos no le faltan, desde la estética a los componentes, pasando por el motor y el buen dinamismo, e incluso el precio, de 5.999 euros. Sin lugar a dudas, una 'naked' (sin carenado) brillante disponible en color gris o negro.

Ficha técnica

Motor 2 cilindros, en línea
Cilindrada 486 cc
Potencia 47 caballos
Peso 180 kilogramos
Altura asiento 795 milímetros
Precio 5.999 euros
https://www.neomotor.com/conduccion/7-puntos-que-debemos-revisar-en-la-moto-antes-de-viajar-este-verano.html