El Salón de París recupera el pulso tras su ausencia por Covid

El certámen parisino no se celebra desde 2018 y lo hace con la electromovilidad por bandera y pocas marcas de primer nivel.

“París bien vale una misa”... o un salón del automóvil. Seguro que a algunos os suena la primera. Esta frase se atribuye a Enrique de Borbón (Enrique IV), el pretendiente (protestante) al reino de Francia, que eligió en pleno siglo XVII convertirse al catolicismo para poder reinar. Yo apuesto por la segunda, que es lo que habrán hecho a buen seguro los organizadores del Mondial de l’Auto. El Salón del Automóvil de París abrirá sus puertas mañana, del 18 al 23 de octubre, para recuperar la esencia de las cuatro ruedas.

París, el salón de París bien vale una misa, y puede que más de una porque llega en un momento delicado para el sector del automóvil, a caballo entre la crisis económica y energética y con una transformación vertiginosa hacia la electromovilidad. Los salones andan cuestionados, pero el hecho de que en 2021 se pudiese celebra el salón de Munich y el de Barcelona, y que este año se celebre el de París demuestra que la ilusión y la pasión por el automóvil sigue ahí, más allá de la pandemia. La última cita parisina se remonta a 2018, luego llegó el coronavirus y anuló todas las iniciativas. Cayó Ginebra y todos los demás, en 2020 París no pudo celebrarse y tras el turno de Munich el salón francés recupera su cartel en este 2022.

POCAS MARCAS TOP

La buena noticia de la celebración del salón lleva de la mano un análisis de realismo. Pocas marcas de primer orden acuden a la cita marcada por la transformación sectorial. Los organizadores han apostado por la movilidad y por la electrificación en modo educativo y todos los expositores acuden porque tienen algo que contar en este escenario. Atrás quedan los salones multitudiarios en cuanto a fabricantes y damos paso a salones más selectivos.

Así, en esta edición solo veremos novedades de Renault, Dacia, Alpine, Peugeot, DS, Jeep y poco más si hablamos de fabricantes generalistas conocidos europeos. Ni rastro de los alemanes (Mercedes, Audi, Volkswagen, Porsche y BMW) y por ende de Seat, Cupra y demás. Incluso el grupo Stellantis solo acude con tres de sus marcas, dejando en el banquillo a Citroën, Opel, Fiat y Alfa Romeo. Sin embargo, y no por sorpresa, podremos ver a los fabricantes chinos y asiaticos en general que cada vez más tienen el foco puesto en Europa. BYD, Ora, Wey (las dos últimas marcas del gigante Great Wall) y Vinfast se unen a compañías emergentes en esto de la movilidad como Silence (‘made in Spain’), Seres, Microlino, Mobilize, XEv, Aixam y Hopium por citar algunas.

SECTOR EN TRANSFORMACIÓN

El Mondial de l’Auto, tal y como definen al Salón del Automóvil de París, los expositores se unirán a los expertos en movilidad y electrificación para analizar el futuro de un sector en plena transformación. Una nueva revolución industrial en la que la tecnología y la conectividad juegan un papel esencial. Todo está cambiando y en París conoceremos las últimas tendencias de electromovilidad. Dos protagonistas de excepción actuarán de maestros de ceremonias. Dos vacas sagradas. Luca de Meo (Renault) y Carlos Tavares (Stellantis) serán los encargados de dar músculo internacional al salón. El resto de los ‘grandes’ del sector ni están ni se les espera.

Europa necesita pilotar una transformación que hace tiempo se inició en China. Estamos en desventaja y las cifras lo demuestran. En la actualidad el 12% de los coches 100% eléctricos ya vienen del país asiático y les aseguro que en breve ese porcentaje crecerá. El Viejo Continente solo supone el 29% del mercado mundial de coches eléctricos y el horizonte de 2035 con la prohibición de venta de vehículos con motor de combustión apunta cual espada de Damocles al sector. Tenemos una electrificación en pañales, especialmente en paises como España o Italia, con un parque automovilístico de 243 millones de coches en las carreteras europeas. En Francia el mercado electrificado (híbridos y eléctricos) supone un 18%. En España, el 10%. Y el hidrógeno también llama a la puerta.

También están cambiando las necesidades y la manera de comprar, hasta el punto que el 50,3% de los clientes particulares ya no adquiere el vehículo en propiedad directa sino que compra movilidad y lo hace a través de financieras y formulas de renting, suscripción y sharing. En 2010 la financiación era del 14%, hoy supera el 70%. Todo ello este debate también estará en el salón del París donde, para los más atrevidos, también podremos conocer el primer concesionario de coches de ensueño en el metaverso (www.symbiosisproject.art). O comprar digitalmente los carteles NFT del salón. Todo cambia, todo evoluciona. Lo dicho. París bien vale una misa.