¿El seguro del coche cubre las abolladuras provocadas por el granizo?

La granizada que cayó en gran parte de España por la DANA ocasionó innumerables daños en cientos de coches

La semana pasada gran parte del país se enfrentó a una DANA que dejó imágenes catastróficas en muchos territorios. Las fuertes lluvias, acompañadas de granizo, dejaron a su paso graves inundaciones e innumerables daños de los que todavía cientos de familias no se han recuperado. Además, las bolas de hielo que cayeron durante horas destrozaron muchos coches que estaban aparcados en la calle. No obstante, al igual que existen soluciones para reparar los arañazos de la carrocería o la pintura dañada por el sol, también hay remedios para reparar las abolladuras de la carrocería provocadas por el granizo.

El capó, el techo y el maletero suelen ser las partes del coche más dañadas por el granizo. Y es que las bolas de hielo pueden llegar a ser tan grandes como una pelota de golf, por lo que su impacto en la carrocería deja como resultado unos bollos bastante notables a simple vista. Si tu coche es uno de los afectados por la DANA y quieres repararlo de forma profesional, lo más recomendable es que acudas a un varillero, también llamado ‘sacabollos’.

$!Un coche dañado por el granizo

La profesión de varillero, desconocida para muchos, consiste en reparar los pequeños desperfectos de la carrocería empleando herramientas muy variadas que permiten quitar con precisión las abolladuras de granizo del coche, ya sea desde el interior de las planchas de la chapa con presión y empuje, o desde fuera con golpes muy sutiles.

Tal como explican desde el Race, actualmente los varilleros arreglan los bollos de los coches utilizando varillas de acero o hierro (de ahí su nombre) y martillos que van trabajando la chapa desde el nervio, de modo que no dañan ni la pieza ni su pintura. A la hora de hacer la reparación, el varillero aplica la presión justa sobre los puntos de tensión de los bollos por dentro de la chapa para que vuelvan a su forma original. Asimismo, con la ayuda de distintos martillos, puntas y materiales, termina de perfeccionar el trabajo.

Eso sí, ten en cuenta que para que un varillero pueda hacer su trabajo en condiciones, la zona afectada no debe presentar daños en la pintura, la chapa no debe tener pliegues y las abolladuras no deben ser muy grandes. En caso contrario, te tocará acudir directamente a un chapista.

$!Si los bollos son muy grandes o tienen pliegues deberás acudir a un chapista

¿El seguro del coche cubre la reparación de las abolladuras por granizo?

Si eres de los que piensan que el Consorcio de Compensación de Seguros es el encargado de cubrir los daños de los coches provocados por el granizo, debes saber que estás equivocado, puesto que el consorcio únicamente se encarga de los riesgos extraordinarios y catástrofes naturales como inundaciones, terremotos, tornados, etc. Dicho esto, si tu coche ha sufrido daños por culpa del granizo, será tu seguro el encargado de asumir el coste de los desperfectos, dependiendo de la póliza que tengas contratada.

  • Seguro a todo riesgo: si tienes contratado un seguro a todo riesgo, te cubrirán los daños por granizo, siempre que tu póliza contemple la cobertura por daños meteorológicos. Aunque no debes preocuparte porque casi siempre suelen incluir dicha cobertura.
  • Seguro a terceros ampliado: debe aparecer especificado en la póliza que el seguro cubre la reparación de la chapa y las lunas por la caída de granizo. Si no lo pone, tendrás que asumir tú el coste de la reparación.
  • Seguro de responsabilidad civil o terceros básico: no suele incluir la cobertura de daños por granizo.
$!Granizo

¿Cuánto cuesta reparar las abolladuras del coche provocadas por granizo?

Fijar un precio exacto de reparación es imposible. Sin embargo, para que te hagas una idea, si acudes a un varillero, el precio suele rondar entre los 300 y los 1.000 euros, en función del tiempo y el trabajo que le cueste acabar con la reparación. No obstante, si ves que las abolladuras de tu coche son pequeñas y no muy profundas, puedes optar por intentar quitarlas tú mismo con la ayuda de una ventosa o un kit de reparación, cuyo precio se sitúa entre los 10 y 20 euros. Eso sí, recuerda que no es tan fácil como parece y que el resultado final no lucirá como el de un profesional.