Cinco cosas que (quizás) no sabes de los híbridos enchufables

¿Sabías que no cargar la batería de un híbrido enchufable puede hacerte perder la garantía? Te contamos estas y otras claves de los PHEV.

Los híbridos enchufables se han convertido en la alternativa ideal al vehículo 100% eléctrico, con distintivo Cero y sin problemas de autonomía. Se han posicionado como la opción realista y práctica para aquellos usuarios que quieren formar parte de la transición, aprovechando las ventajas de la electrificación sin sufrir sus peores consecuencias. Sin embargo, hay muchos compradores que no saben todas las posibilidades de los PHEV e incluso desconocen errores que pueden ser fatales para sus baterías. Aprovechamos una prueba a fondo del Skoda Octavia Combi RS iV para explicarte las 5 claves de esta propulsión.

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Las siglas PHEV provienen del inglés (Plug-in Hybrid Electrical Vehicle) y se refieren a la carga, mediante enchufe, de su batería. Son una especie de punto medio entre los coches híbridos autorrecargables y los eléctricos, sumando lo mejor de ambos mundos. La batería tiene más capacidad que en un híbrido, pero no alcanza la autonomía suficiente como para viajar únicamente en modo eléctrico. Es decir, dependemos antes de un punto de carga, pero jamás nos quedaremos tirados al poder contar con el motor de combustión.

1. Cargar en casa o en la calle

Lo primero, y más importante, es el momento de la carga del híbrido enchufable. Es la clave para aprovechar esa autonomía eléctrica en pro de un mayor ahorro económico y sostenibilidad en el plano del medioambiente. Para ello, nuestra primera recomendación es no depender de los puntos de carga de la red pública, escasos y con un mantenimiento de suspenso en España.

Si estás pensando en adquirir un vehículo PHEV como el Skoda Octavia RS iV, con 245 CV de potencia combinada y 61 kilómetros de autonomía eléctrica homologada, deberás instalar un punto de carga en tu casa o tener disposición de uno en el trabajo. Poner un wallbox en tu casa unifamiliar es lo más fácil, pero si la plaza está en un garaje de uso comunitario puede ser más tedioso. Por suerte, la Ley de Propiedad Horizontal (LPH) está de tu parte y concede libertad de instalación sin necesidad de la aprobación de la comunidad previo aviso a los vecinos.

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A la hora de elegir el punto de recarga debemos saber cómo y cuánto cuesta instalarlo, además de los tipos que existen:

  • Punto de recarga en un garaje individual de una vivienda unifamiliar: en este caso se puede conectar el vehículo a una toma doméstica sin un coste adicional, únicamente el consumo de electricidad que conlleve. El inconveniente de la toma doméstica convencional es que la recarga se hace a baja potencia (2,3 kW), es lenta y es menos segura. Lo mejor es instalar un punto de recarga tipo wallbox.
  • Punto de recarga tipo wallbox o base mural: el precio del equipo está entre los 100 y los 350 euros, a lo que hay que sumar el coste de la instalación de un circuito exclusivo, que será más caro cuantos más metros de cable se necesiten hasta llegar al contador individual. El precio de la instalación ronda entre los 400 y los 700 euros y puede ser de 7,4 kW (monofásica) hasta los 11 kW y 22 kW (trifásica) en función del coste y estructura del edificio. De este modo, la instalación de este tipo de recarga se sitúa aproximadamente en los 1.000 euros, aunque puede superar esta cifra. Muchos fabricantes ofrecen este servicio ante la compra de un eléctrico de su marca y también existen ayudas públicas.

2. Menos maletero

La presencia de la batería, que es más grande y de mayor capacidad en los PHEV, suele restar capacidad de maletero. En el caso del Skoda Octavia Combi RS iV para de los 640 a los 490 litros de capacidad, que sigue siendo suficiente para las necesidades de una familia con niños ya mayores (sin carrito). Además, y como es habitual en la firma checa, encontrarás detalles en pro de la practicidad como enganches, una doble bandeja y tiradores para reclinar los asientos traseros para ampliar dicho maletero hasta los 1.555 litros.

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Justo bajo el piso encontramos un hueco ideal para guardar los cables, otro detalle a tener en cuenta en los híbridos enchufables. No siempre encontraremos puntos de carga con su propio enchufe, así que recomendamos llevar siempre el propio, que puede ser:

  • Conector Schuko o enchufe doméstico: suele suministrar hasta 3,2 kW de potencia.
  • Conector tipo 1: conocido como SAE es monofásico y admite cargas de hasta 7,4 kW de potencia.
  • Tipo 2 o Mennekes (el recomendado): es el más versátil y el homologado como estándar en Europa. La gran mayoría de cargadores, públicos y privados, contarán con uno de ellos y puede suministrar cargas monofásicas de 3,7 kW y trifásicas de hasta 44 kW de potencia en función del modelo.
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3. Distintivo Cero sí, pero no todos

Efectivamente, los PHEV tienen una gran ventaja y no es del todo justa. Gracias a su sistema de propulsión, que les permite circular en modo 100% eléctrico, se han ganado el distintivo Cero (o azul) de la DGT. Este detalle les concede libertad absoluta ante las restricciones de tráfico rodado en las Zonas de Bajas Emisiones, además de ventajas fiscales e incluso el aparcamiento gratuito en zonas de estacionamiento regulado en ciudades como Madrid. Eso sí, no todos los PHEV son portadores de esta pegatina, dado que deben ofrecer, como mínimo, 40 kilómetros de autonomía eléctrica.

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A día de hoy es muy extraño ver el lanzamiento de un híbrido enchufable por debajo de esos 40 kilómetros, pero no imposible. Sin embargo, modelos como el McLaren Artura, con 680 CV de potencia, solo alcanzan 30 km en modo eléctrico. El Skoda Octavia Combi RS iV homologa 61 km, que luego son unos 45 km reales excepto en ciudad y con una conducción centrada en la eficiencia.

4. Puedes perder la garantía

Según un estudio del Consejo Internacional de Transporte Limpio (ICCT), la mayoría de propietarios olvida recargar la batería. Este despiste no solo reduce la entrega de potencia del coche, incrementa entre un 42 y 67% el consumo de combustible y, por ende, las emisiones de CO2. Además, esa falta de mantenimiento acaba por suponer un desgaste del sistema eléctrico y la pérdida de capacidad útil, como sucedería, por ejemplo, en un teléfono móvil.

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Ante la urgencia por hacerse con vehículos “ecológicos” para poder circular sin problemas, muchos conductores han optado por beneficiarse del distintivo Cero de los PHEV sin pensar o atender la realidad de su propulsión. Las emisiones eran lo de menos. Ante esta situación, muchos fabricantes han optado por penalizar al usuario imprudente. Si no recargas la batería de tu híbrido enchufable en un año, puedes perder la garantía del coche en firmas como Jaguar Land Rover.

5. Modo recarga con el motor térmico

La opción de recargar la batería con el motor térmico no es algo tan reciente, excepto en los modelos de autonomía extendida como los BMW i3 94Ah REX que dejaron de comercializar. La nueva propuesta suele llamarse el e-Save (en los Peugeot) o CHG en los Toyota y fuerza un gasto mayor del motor térmico para recargar la batería. En el Skoda Octavia Combi RS iV deberás ir al menú de modos de conducción y desactivar el modo Hybrid automático para, a continuación, marcar el nivel de batería que quieres alcanzar.

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Esta opción será clave para la movilidad urbana del futuro, en la que nos encontraremos radares de emisiones que controlarán si los PHEV, y otros vehículos Cero, circulan realmente sin emitir partículas.